Cómo reducir la evasión fiscal y aumentar la recaudación en Pakistán

Pakistán: cómo mejorar recaudación sin afectar a hogares vulnerables

Pakistán se ve sometido a una presión dual: mantiene niveles reducidos de recaudación tributaria en relación con su producto interno bruto, depende con frecuencia de financiamiento externo y una parte considerable de su población vive cerca o por debajo de la línea de pobreza. Esta combinación exige definir acciones capaces de elevar los ingresos fiscales sin trasladar el peso a los hogares más vulnerables ni debilitar la demanda interna. Cualquier enfoque requiere articular reformas impositivas, modernización administrativa y un refuerzo paralelo de las redes de protección social.

Principios clave para diseñar reformas equilibradas

  • Progresividad: orientar el esfuerzo hacia quienes poseen una mayor capacidad contributiva.
  • Focalización: reemplazar los subsidios generales por apoyos dirigidos específicamente a la población en situación de pobreza.
  • Eficiencia administrativa: disminuir la evasión y la elusión mediante procesos digitalizados y verificación cruzada de datos.
  • Neutralidad económica: evitar cargas tributarias que frenen la inversión productiva o la formalización.
  • Transparencia y comunicación: exponer de manera clara quién contribuye, cuánto aporta y de qué forma se administran los recursos para fortalecer la aceptación pública.

Estrategias fiscales concretas

  • Ampliar la base tributaria: eliminar exenciones fiscales indiscriminadas que benefician a sectores con mayor capacidad económica y revisar regímenes especiales que reducen la recaudación. Ejemplo: revisar exenciones consolidadas para ciertos sectores extractivos o industriales, reemplazándolas por incentivos temporales sujetos a creación de empleo o inversión.
  • Reformar el impuesto sobre el valor agregado (IVA): mantener una tasa única amplia pero aplicar exenciones muy limitadas y un conjunto definido de bienes esenciales con tasa cero o reduzida para proteger a los pobres. Simultáneamente, fortalecer mecanismos de devolución para exportadores y sectores vulnerables para evitar distorsiones.
  • Mejorar progresividad del impuesto sobre la renta: aumentar tramos superiores, cerrar lagunas que permiten la conversión de renta laboral a renta de capital, y aplicar retenciones efectivas sobre ingresos altos y pagos a no residentes.
  • Implementar o fortalecer impuestos sobre el patrimonio: imponer tributos al patrimonio inmobiliario o a las plusvalías de inmuebles de alto valor, aplicados progresivamente y con umbrales elevados para proteger a propietarios de bajos ingresos.
  • Recaudación efectiva sobre la economía digital y servicios segmentados: gravar plataformas digitales, servicios financieros móviles y economía digital con criterios claros, minimizando la carga sobre pequeñas microempresas mediante regímenes simplificados.
  • Control aduanero y lucha contra el contrabando: modernizar puertos y pasos fronterizos con tecnologías de escaneo, intercambio de información y tarifas aplicadas de forma predefinida para reducir pérdidas por comercio ilícito.
  • Revisar tarifas y subsidios a energía y combustibles: eliminar subsidios universales y sustituirlos por transferencias focalizadas; introducir tarifas progresivas en electricidad y gas con tramos de consumo residencial que protejan el consumo mínimo vital.
  • Movilizar recursos no tributarios: mejorar la gestión de empresas estatales, racionalizar concesiones y privilegios, y vender activos no estratégicos con transparencia para obtener ingresos temporales destinados a inversión social.

Acciones administrativas orientadas a mejorar el cumplimiento sin imponer mayor carga a los hogares de bajos ingresos

  • Digitalización y facturación electrónica: adoptar plataformas de facturación electrónica y mecanismos automáticos de verificación de declaraciones con el fin de disminuir la evasión y hacer más sencillo el cumplimiento para las pequeñas empresas.
  • Intercambio de información: articular datos procedentes de registros fiscales, bancarios, aduaneros y catastros digitales para identificar inconsistencias y orientar auditorías hacia los contribuyentes de mayor escala.
  • Regímenes simplificados: habilitar esquemas de tributación simplificada destinados a micro y pequeñas empresas que avancen en su formalización, brindando cargas administrativas menores y permitiendo acceso a beneficios como crédito y seguridad social.
  • Sanciones proporcionales: aplicar penalidades adecuadas para infractores relevantes y complementar con programas temporales de regularización que faciliten integrar a la base impositiva a quienes operan al margen del sistema.
Salvaguarda de viviendas en situación de vulnerabilidad: herramientas y mecanismos disponibles
  • Registro social único y focalización: desarrollar o mejorar un registro social que permita identificar a hogares pobres y vulnerables con criterios objetivos (ingreso, geografía, composición del hogar), evitando la duplicación de beneficios y las fugas.
  • Transferencias monetarias condicionadas y no condicionadas: escala de transferencias directas a través de pagos mensuales a hogares empobrecidos, complementadas por condicionalidades orientadas a salud y educación para elevar el capital humano.
  • Pagos digitales y biométricos: usar pagos móviles y mecanismos biométricos que reduzcan filtraciones y garanticen que la ayuda llegue a destinatarios reales, minimizando la intermediación.
  • Tarifas sociales y tramos de consumo: establecer tarifas preferenciales para electricidad, agua y gas para los consumos básicos y aplicar tarifas crecientes para consumos de alto nivel.
  • Mecanismos automáticos durante choques: diseñar reglas fiscales que activen ampliaciones temporales de transferencias o subsidios focalizados cuando indicadores clave (inflación alimentaria, precio del combustible, desempleo) superen umbrales definidos.
  • Acceso a servicios complementarios: garantizar que la expansión de servicios básicos —salud, educación, saneamiento— acompañe a las transferencias para evitar que aumentos de precios básicos erosionen el poder adquisitivo.

Fases de implementación y estimaciones prudentes

  • Corto plazo (6–12 meses): suprimir las exenciones fiscales más obvias, robustecer los controles en las aduanas, poner en marcha campañas de regularización voluntaria y ampliar por un periodo limitado las transferencias dirigidas a los hogares con menores ingresos ante episodios de alzas de precios.
  • Mediano plazo (1–3 años): implementar la facturación electrónica, fortalecer el registro social único, aplicar tarifas sociales diferenciadas e introducir ajustes en los tramos del impuesto sobre la renta.
  • Largo plazo (3–5 años): afianzar transformaciones estructurales que impulsen una recaudación sostenible, como un impuesto al patrimonio bien estructurado, la formalización amplia de microempresas y una gestión más eficaz de las empresas estatales.

Con mejoras administrativas y reducción de exenciones ineficientes, es plausible lograr aumentos de recaudación equivalentes a una fracción importante del producto interno bruto en unos pocos años. Estos recursos deben orientarse a sostener transferencias focalizadas y a inversión en salud, educación e infraestructura que reduzcan la vulnerabilidad estructural.

Ejemplos y lecciones internacionales aplicables

  • Programas de transferencias condicionadas: diversas experiencias internacionales evidencian que los apoyos directos bien orientados pueden disminuir la pobreza y elevar los resultados en salud y educación, siempre que su financiamiento provenga de reformas progresivas que no comprometan la recaudación.
  • Digitalización tributaria: la modernización de sistemas de facturación y la integración de bases de datos ha permitido a varios estados incrementar la recaudación y contener la evasión sin necesidad de ajustar las tasas nominales.
  • Subsidios focalizados: reemplazar subsidios universales por ayudas dirigidas contribuye a recortar el gasto público y fortalece la equidad, siempre que se cuente con un registro social sólido y actualizado.

Pakistán puede ampliar de manera notable sus ingresos públicos sin perjudicar a los hogares más frágiles si articula reformas que vuelvan el sistema impositivo más progresivo, modernicen la gestión tributaria y reorienten los subsidios generales hacia apoyos específicos y automáticos durante periodos de crisis. El orden de implementación resulta crucial: partir de acciones administrativas de alto impacto, establecer una política fiscal que exija una mayor contribución a quienes poseen más recursos y, simultáneamente, robustecer mecanismos de protección social sustentados en registros fiables y pagos digitales. Con una comunicación clara y una supervisión estricta, se puede reforzar la sostenibilidad fiscal y disminuir la vulnerabilidad social de forma complementaria.

Por Juan Carlos López Herrera